Títulos de crédito: Psycho (Psicosis, 1960)





Los motivos gráficos que sugirió Saul Bass para los títulos de crédito de Psycho (Psicosis, 1960) son un nervioso ballet de líneas horizontales y verticales que se expanden y contraen, formando tramas que sugieren motivos como los barrotes de una cárcel o los edificios de una ciudad.

Los storyboards para la secuencia eran muy completos y precisos, como todos los de Bass, pero para realizar el trabajo fue necesario un largo diálogo entre el director de animación, el responsable de producción y el cámara, porque la idea de Bass era complicada de llevar a cabo con los medios técnicos disponibles en aquella época.

A principios de los años 60, los créditos se pintaban a mano, y a veces Bass quería usar tipografías pequeñas y estrechas, como las que utilizaba en publicidad impresa, algo que en cine era imposible. Los fotogramas son mucho más pequeños que una página o un cartel, lo que representaba un problema grave de producción a la hora de materializar los diseños de Bass. La solución a la que llegaron para el caso concreto de Psycho fue animar las líneas que subían y bajaban, mientras que las que iban de lado a lado se hicieron en directo, moviendo unas barras negras a través de la pantalla a diferentes velocidades.

Para crear la secuencia de créditos, el cámara y el animador prepararon la acción en dos campos separados. La animación con acetatos se rodó en un campo 12, y las barras horizontales en un campo 24. Las barras eran el doble de anchas que los dibujos de la animación, pero gracias a la utilización de dos campos distintos el resultado final encaja perfectamente.

Las líneas horizontales son unas barras de aluminio de unos dos metros de largo pintadas de negro que estaban encajadas sobre un tablero de madera pintado de blanco. Las barras tenían que seguir una línea recta, no podían torcerse, así que estaban colocadas sobre unas guías que permitían empujarlas manualmente a distancias concretas. Las barras debían aparecer a diferentes velocidades, por lo que tuvieron que ser rodadas por separado. Fue un proceso tan lento e intrincado que tuvieron que rodarlas decenas de veces.

Psycho

El título, «Psycho», fue escrito con Venus Bold Extended, una tipografía bastante popular en aquella época, y se le hicieron dos fotostatos. Cortaron uno de ellos en tres partes horizontales, movieron la sección superior en una dirección y rodaron a una cierta velocidad, movieron la parte inferior en otra dirección y la rodaron a otra velocidad, y la parte del centro a otra. De este modo, consiguieron dividir el título en tres partes con movimientos a diferentes ritmos. El segundo fotostato sin cortar se usó para el momento en el que aparece el título intacto.

Para los demás títulos grandes, como el nombre del director, usaron News Gothic Bold, repitiendo la misma técnica de recorte utilizada para el título de la película.

Los títulos sugieren el tema y la atmósfera de la historia. Los nombres aparecen violentamente fragmentados, y la música de Bernard Herrmann sugiere vuelos frenéticos, gritos de pájaros y cuchillos afilados (los pájaros y los cuchillos, tanto en psicología como en literatura, son respectivamente símbolos femeninos y masculinos).

Alfred Hitchcock

El último título, «Directed by Alfred Hitchcock», se rompe varias veces en ambas direcciones y sale de la pantalla fragmentado en dos partes, lo que se relaciona conceptualmente con la doble personalidad del protagonista. Las últimas líneas grises de los créditos son verticales ya que funcionan como metáfora gráfica de la primera secuencia de la película, una serie de planos de edificios.

De todas formas, las complejidad de los títulos no responde solo a intenciones conceptuales. Era necesario que los créditos apabullasen a los espectadores para que no se diesen cuenta de que el nombre de la supuesta protagonista, Janet Leigh, aparece después del de resto de actores, debido a que como sabemos todos no dura mucho viva.

Como última curiosidad, algunos compañeros de trabajo de Saul Bass afirmaban que los títulos de crédito de Psycho habían sido pensados inicialmente para Anatomy of a Murder (Anatomía de un asesinato, 1959), y que Otto Preminger los había rechazado por considerar que su diseño era demasiado simple. Sin embargo, Bass siempre sostuvo que lo único que tienen en común ambas secuencias es el uso de líneas.

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