Roundhay Garden Scene (1888)

[Fragmento de un post escrito para .mediateletipos)))]

Roundhay Garden Scene es una película de Louis Aimé Augustin Le Prince rodada en 1888. Dura solamente dos segundos, y es la película más antigua que se conserva, aunque se sabe de la existencia de otras anteriores.

Roundhay Garden Scene consta de un solo plano en el que vemos a varios familiares y amigos de Le Prince caminando en círculos, por lo que además de ser la película más antigua conservada se suele considerar el primer ejemplo de cine doméstico y documental. La película tiene ese toque ingenuo de quien compra una cámara de vídeo por primera vez y graba de cualquier manera lo que tiene delante en el momento de desempaquetarla. Sin embargo, los movimientos impostados de los cuatro personajes que aparecen indican que no se trata de una escena casual, hay en ella algo absurdo que podría recordarnos más al Ministry of Silly Walks de Monty Python que a cualquier vídeo familiar.

De todas formas, lo que convierte a Roundhay Garden Scene en una pieza fascinante es su condición profundamente hauntológica. La hauntología es, en pocas palabras, el estado paradójico del espectro, de lo que está presente y ausente al mismo tiempo. La primera obviedad en este sentido es que todos los personajes presentes, así como quien maneja la cámara, están muertos; el cine es el rastro de un fantasma. Asimismo, la masa negra que aparece intermitentemente en el lado derecho de los fotogramas parece amenazar con tragarse a los personajes para siempre, un ejercicio metafórico involuntario que enlazaría directamente con el celuloide como amenaza terrorífica de Outer Space de Peter Tscherkassky, aunque aquí los personajes conservan el candor de la inconsciencia.

Curiosamente, una de las protagonistas de Roundhay Garden Scene, la suegra de Le Prince, muere solo diez días después de rodarse el filme. Por otro lado, los dos segundos de duración de la película pasan tan rápido que no es más que una estela, solo se puede apreciar repitiéndola en bucle una y otra vez, y la repetición es siempre algo hipnótico que nos acerca al mundo espectral.

Sin embargo, lo más hauntológico es esa acuosidad de la historia que convierte a Roundhay Garden Scene en algo que existe en su inexistencia; no olvidemos que, oficialmente, el cine se inventó siete años después del rodaje de esta película.

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