München-Berlin Wanderung (1927)




Una mañana de verano, Oskar Fischinger se levantó en Múnich y decidió caminar un rato. Tenía ganas de sentirse libre, así que cogió su cámara y salió a la calle. Después de tres semanas de caminata, llegó a Berlín

En 1927, Fischinger estaba arruinado, había pedido dinero prestado a familiares, amigos y hasta a su casera, quien pretendía cancelar su deuda a cambio de que se casase con ella. Fischinger no estaba por la labor, así que decidió escaparse de Múnich. El 1 de julio salió de su casa con su mochila, su cámara y algunos rollos de película y emprendió camino hacia Berlín por carreteras secundarias para que nadie lo encontrase.

El resultado de la huida, una película muda de unos cuatro minutos de duración, es un time-lapse entrecortado que recoge escenas dispersas de algunas de las personas y paisajes con los que se encontró Fischinger en los cientos de kilómetros que recorrió.

München-Berlin Wanderung es una película atípica dentro de la filmografía de Fischinger porque muestra el mundo «real», aunque no deja de ser un experimento de animación. Se trata de una película que no está montada, las imágenes se muestran tal cual fueron rodadas (quizá porque en vida de Fischinger nunca llegó a ser exhibida en público).

Fischinger relataba así la experiencia en un manuscrito personal:

«Caminar de Múnich a Berlín es semejante reto que cualquiera que lo emprenda debe tener una muy buena razón. A mí me motivaba sobre todo un anhelo de libertad. Quería romper las ataduras que me amarraban, y a la vez quería mejorar mi salud gracias a esta larga caminata, al mismo tiempo que rompía todos los lazos que me ataban a Múnich.

Conseguí caminar los más de 1.000 km hasta Berlín, cogiendo caminos alternativos, todo a pie, sin usar trenes ni otros transportes. Cada día dejaba atrás largos tramos de carretera. Vi paisajes hermosos, conocí a gente amable, granjeros y trabajadores, y de vez en cuando a gitanos. Me llevé bien con todos ellos, y tuvimos buenas conversaciones. Entre la gente hay muchas menos diferencias de las que se suponen habitualmente. Debo decir que la gente es igual en todas partes. Hay algunas diferencias, por su puesto, pero se deben sobre todo al carácter y al temperamento, y son variaciones que suceden en todos los lugares.

Para un avión, es un recorrido risible, de Múnich a Berlín solo se tardan dos horas y media. A mí me llevó tres semanas y media, deambulando por campos de lúpulo, sobre montañas, a través del Danubio, atravesando bosques y aldeas, y otra vez sobre las montañas, desde cuyas alturas se ve todo terriblemente diminuto» [Light Cone].

El vídeo que abre este post es un fragmento, la película se puede ver en el archivo del Xcèntric en Barcelona, y también circula por algunas redes P2P.

Más información:
Cinematic Collecting: The Continuous Discontinuity of the Still Frame in Oskar Fischinger’s Walking from Munich to Berlin

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