Hannibal: The Wrath of the Lamb, el diablo está en los detalles

Una de las cosas que más me fascina de Hannibal es la increíble cantidad de detalles que incluyen todos los episodios, tantos que cada vez que repito algún episodio me doy cuenta de decenas de cosas que se me habían escapado la primera vez, y la segunda, y la tercera… La serie incluye cientos de referencias, subtextos, metacomentarios, metáforas, etc. que remiten a mil y un significados.

Lo que viene a continuación es un desglose de algunos detalles que me llaman la atención del último episodio, «The Wrath of the Lamb». Si no habéis visto las tres primeras temporadas completas, ¡no sigáis leyendo!

Bien por él

Good_fo_him

Cuando Alana (Caroline Dhavernas) informa a Hannibal (Mads Mikkelsen) de que Dolarhyde (Richard Armitage) está vivo, Hannibal contesta en tono socarrón: «Good for him» («Bien por él»), aludiendo a lo que Will contestaba a Alana en «Digestivo» cuando esta le comunicaba que Jack (Laurence Fishburne) estaba vivo: «Good for Jack» («Bien por Jack»). Will y Hannibal se reflejan continuamente el uno en el otro a través de decenas de detalles, este es uno más.

El enano saltarín

Cuando Alana va a visitar a Hannibal a su celda con la propuesta de que los ayude a capturar a Dolarhyde a cambio de recuperar sus privilegios, Hannibal la amenaza de muerte: «Your wife, your child, they belong to me. We made a bargain for Will’s life, and then I spun you gold» («Tu mujer, tu hijo, me pertenecen. Hicimos un trato para salvar la vida de Will y te cubrí en oro»).

La frase hace referencia al cuento El enano saltarín, en el que la hija de un molinero promete a un diablillo su primogénito a cambio de que la convierta en reina. Alana hace un trato con el diablo (Hannibal) para salvar la vida de Will, al mismo tiempo que consigue una mujer, un hijo y una herencia millonaria (Hannibal no solo salva a Will, sino que la ayuda a conseguir el esperma de Mason Verger y carga con la culpa de su asesinato). Todo lo que tiene Alana, lo tiene gracias a Hannibal, y el diablo siempre cobra sus deudas.

This is my design / This is my becoming

Becoming

En «Naka-choko», después de matar y descuartizar a Randall Tier (Mark O’Brien), Will se imagina que el cadáver le dice: «This is my becoming, and it’s yours» («Esta es mi transformación, y la tuya») a lo que él replica: «This is my design» («Este es mi diseño»), dando a entender que no se está transformando, sino que es un plan calculado para atrapar a Hannibal.

En «The Wrath of the Lamb», Will sí dice «This is my becoming», se lo dice a Bedelia (Gillian Anderson) admitiendo que no tiene intención de volver a atrapar a Hannibal una segunda vez, su intención es matarlo. No queda muy claro si Will usa la palabra becoming (transformación) porque cree que él también va a morir o porque asesinar a Hannibal es abandonarse definitivamente a su lado oscuro, lo que sí está claro es que Will es muy consciente de lo que está haciendo.

Careless Whisper

Cuando Jack va con el FBI al lugar en el que Will y Hannibal desaparecen después de la emboscada de Dolarhyde, en la música se escuchan brevemente unas notas de Careless Whisper de George Michael. ¿Un guiño hacia Will mintiendo a Jack otra vez? Should’ve known better than to cheat a friend and waste the chance that I’ve been given… Aunque Jack sabe que el plan es matar a Dolarhyde y a Hannibal, no sabe que Will ha entrado en contacto con Dolarhyde y que además es quien le ha dicho dónde estarían (esto no se expone explícitamente, pero es de suponer que Dolarhyde conoce el itinerario del convoy de la policía porque se lo ha dicho Will).

La motivación de Will para engañar a Jack y dejar que Dolarhyde y Hannibal se maten lejos del FBI es un misterio. Yo supongo que se debe a que Will tiene claro que la única manera de terminar con Hannibal es terminar con él mismo, algo que Jack y Alana no aprobarían.

Las rocas están mermando

Bluff

Cuando Will y Hannibal llegan a la casa del acantilado, Hannibal comenta: «The bluff is eroding» («Las rocas están mermando»). Bluff significa «acantilado/rocas», pero también «engaño». Esta frase tiene una doble función, por un lado, nos está informando de que el mar se ha ido comiendo el acantilado y que no hay rocas en el descenso hacia el vacío, un dato que jugará un papel fundamental para entender que la caída final no significa que estén muertos.

Por otro lado, Hannibal está dejando patente con el segundo sentido de la frase que los engaños y juegos que ha habido por ambas partes están llegando a su fin. Desde este momento, Will y Hannibal son transparentes. También está desapareciendo la resistencia de Will a dejar que aflore su verdadero yo.

Las astas del ciervo

La forma del acantilado en el que termina el episodio hace que la espuma de las olas forme una silueta similar a las astas de un ciervo, un motivo recurrente en la serie que tiene que ver con el lado oscuro del subconsciente.

Ciervo_acantilado

No es el único ciervo que aparece en «The Wrath of the Lamb». Cuando Dolarhyde prende fuego a su casa, se ve una cabeza de ciervo colgada en la pared. Este ciervo disecado en llamas remite al final de «Mizumono», en el que Will, agonizante, ve morir a un ciervo en su subconsciente. También remite a «Relevés», donde aparece un ciervo con las astas en llamas que representa un momento de claridad para Will.

Ciervo_ardiendo

The Number of the Beast is 666

Number_Beast_Blake

En la obra de William Blake que da nombre al capítulo anterior, «The Number of the Beast Is 666…», el cordero (Will) se interpone entre el dragón (Dolarhyde) y la bestia (Hannibal), exactamente lo que ocurre en este episodio cuando Dolarhyde está a punto de matar a Hannibal.

Las cataratas de Reichenbach

Esta referencia es muy evidente y conocida. En el relato de Sherlock Holmes El problema final, Holmes y su archienemigo Moriarty mueren precipitándose por el acantilado de las cataratas de Reichenbach. Unos años después, Doyle resucitó a Holmes, una historia que algunos conoceréis por los propios relatos de Doyle y otros por la serie Sherlock. Como en Hannibal nada es gratuito, esta referencia indica claramente que al menos uno de los dos protagonistas sobrevive a la caída. Teniendo en cuenta que los personajes de Will y Hannibal están prácticamente fusionados, es inevitable pensar que sobreviven ambos.

James Bond




La canción de Siouxsie Sioux y Brian Reitzell que empieza a sonar cuando Will y Hannibal están terminando con Dolarhyde tiene similitudes obvias con las canciones clásicas de los créditos de las películas de James Bond, algo que no creo que sea casual porque ni la banda sonora de Hannibal ni la música de Siouxsie se han parecido jamás a eso.

Más allá de la similitud con la música de Bond en términos generales, recordemos que en el prólogo de Skyfall hay una escena en la que Bond se precipita al vacío, al agua, desde un tren que está pasando sobre un acantilado. Bond finge estar muerto durante un tiempo, hasta que se cansa de disfrutar de la muerte. Toda la escena del asesinato de Dolarhyde es un poco James Bond, por la música, por el escenario, por la pelea…

Si la teoría de que Will y Hannibal están vivos es cierta (y a estas alturas ya sabemos que lo es por diversas entrevistas con Bryan Fuller), las tres primeras temporadas de la serie podrían funcionar como un prólogo de James Bond, o un Superhero Origins: Will Graham, el superpoder que adquiere es estar más allá del bien y del mal.

Roland Barthes, lo háptico, Caravaggio y Bill Viola

Roland Barthes escribía en Fragmentos de un discurso amoroso que «la explosión del abismo puede venir de una herida, pero también de una fusión». El abrazo final al borde del acantilado representa la primera vez que Will toca a Hannibal por motu proprio.

Hannibal toca a Will ocasionalmente en las manos, la cara, etc. Will no toca a Hannibal jamás, y no es algo casual. En el guión de «Fromage», había un plano en el que Will tocaba la frente de Hannibal para limpiarle la sangre de la pelea con Tobias Budge (Demore Barnes), decidieron eliminarlo.

En este episodio, vemos a Will tocar el cristal de la celda de Hannibal, su primer acercamiento háptico, y finalmente buscar un contacto físico real, primero tendiendo la mano para que Hannibal lo coja y luego abrazándolo.

Abrazo

Este abrazo en claroscuro, digno heredero del tenebrismo de Caravaggio (tanto el pintor como la película de Derek Jarman), es un ejemplo más del barroquismo visual del que hace gala la serie, sobre todo desde que en la segunda temporada los personajes de Will y Hannibal empiezan a confundirse. Aparte, parece un Bill Viola, es casi un mashup de The Greeting y The Quintet of the Astonished. No es la primera escena de la serie que parece inspirada en una pieza de Viola.

Y de ahí a «abismarse», como dice Barthes, y el abismamiento viene dado tanto por desesperación como por plenitud. Cuando Hannibal es rechazado por Will en «Digestivo», se «abisma» al FBI por una herida, por despecho. Cuando Will y Hannibal se abisman físicamente en «The Wrath of the Lamb», viene de la fusión. Esa caída al abismo es tanto un éxtasis como un aniquilamiento, un «morimos juntos de amarnos», parafraseando nuevamente a Barthes, que representa la destrucción metafórica de su yo anterior.

Los nueve círculos del infierno

Geryon_Gustav_DoreDurante esta última temporada, Dante es citado en numerosas ocasiones, especialmente durante los episodios que transcurren en Florencia. En la primera parte de la Divina Comedia, Dante habla de los nueve círculos del infierno, que representan diferentes niveles de pecado. A los dos últimos círculos, reservados para quienes han realizado el mal conscientemente, solo se puede acceder descendiendo por un acantilado profundo. Dante y Virgilio realizan el descenso gracias a un dragón, o casi… Bajan sobre las espaldas de Gerión, un monstruo alado de la mitología griega.

En la Divina Comedia, las personas que terminan en el infierno son castigadas usando la ley del contrapaso, citada en el episodio anterior literalmente por Bedelia: «Contrapasso. You play, you pay» («Contrapaso. Si juegas, pagas»).

Hablando de la Divina Comedia, hay un cuadro de William Bouguereau (Dante et Virgile), inspirado en un hecho que transcurre en el octavo círculo del infierno, en el que Dante y Virgilio son testigos de una pelea en la que un personaje muerde a otro en la garganta.

garganta

Hay también una serie de grabados de Gustave Doré realizada para la Divina Comedia en la que es imposible no pensar viendo la escena del acantilado, uno de ellos es el de Gerión que se ve tres párrafos más arriba, otro es este de Dante y Virgilio al borde de un acantilado con Satán de fondo con alas de Dragón.

dante_virgilio_satan

Este grabado en concreto se ve durante unos instantes en «Antipasto», de fondo, detrás de Hannibal, durante la conferencia que da sobre Dante.

¿Ves?

See

En «Apéritif» hay un momento, inmediatamente después de que Will dispare al psicópata Garret Jacob Hobbs (Vladimir Jon Cubrt), en el que Hobbs repite a Will antes de morir: «See, see», como si intuyese que comparten la capacidad de asesinar. Este «See» es un motivo que se repite varias veces a lo largo de la serie adquiriendo diferentes sentidos y reapareciendo en la escena del acantilado.

Hannibal dice a Will en su escena final: «See», haciendo hincapié en que por fin Will se ha entregado a lo inevitable, a su verdadera naturaleza.

La pistola de Chéjov y la intimidad de los cuchillos

La pistola, o arma, de Chéjov es un principio dramático que afirma que todos los elementos de la narración deben ser necesarios e irremplazables: Si en el primer acto hay una pistola colgada en la pared, en el siguiente debe ser disparada. Si no, no la pongas ahí. En la última escena de Hannibal y Will, hay dos pistolas que ninguno de los dos utiliza, y no es por llevar la contraria a Chéjov, es que en este caso el principio de Chéjov se cumple al no usarlas.

Dolarhyde hace su aparición final con una pistola que deja en el suelo delante de Hannibal. Will lleva una pistola en la cintura del pantalón. Will hace amago de coger su pistola, pero a la hora de la verdad tanto él como Hannibal optan por la vía brutal en lugar de por la rápida.

En el momento en el que Hannibal podría haber cogido la pistola del suelo, elige saltar al cuello de Dolarhyde con las manos vacías. En el momento en el que Will podría haber sacado su pistola, elige saltar a la espalda de Dolarhyde sacándose el cuchillo que tiene clavado en el hombro, convirtiendo ambos lo que podría haber sido un homicidio en defensa propia en una carnicería a sangre fría (o quizá mejor dicho caliente) a golpe de cuchillo, hacha y hasta mordiscos.

Esta intimidad feroz, presente tanto en la fisicidad de la agresión como en las miradas entre Will y Hannibal, conecta con Randall Tier («Naka-choko»), a quien Will mata con sus propias manos, en lugar de con su escopeta, en busca de una experiencia íntima.

Por otro lado, esta intimidad tan física hace inevitable pensar en el asesinato de Dolarhyde como sublimación de la pulsión sexual. Toda la última parte en la casa del acantilado está estructurada como si se tratase de una cita romántica: los preliminares, el coqueteo, la penetración, el orgasmo y los arrumacos postcoitales. Ya decía Hitchcock que hay que rodar los asesinatos como si fueran escenas de amor y las escenas de amor como si fueran asesinatos…

Las dos heridas que terminan matando a Dolarhyde parecen una morbosa ofrenda mutua —el mordisco de Hannibal refleja el de Will a Cordell en «Digestivo», y la cuchillada transversal de Will en el estómago es muy similar a la que él mismo recibe por parte de Hannibal en «Mizumono». El disparo inicial de Dolarhyde a Hannibal es también en esa zona del estómago, y Will se queda un rato observando la agonía de Hannibal y bebiendo vino tranquilamente en un momento de flirteo/desquite maquiavélico.

Los paralelismos con el cierre de la segunda temporada no se quedan en las heridas del estómago, el final de «The Wrath of the Lamb» es el otro lado del espejo del de «Mizumono» (salta a la vista sobre todo en la composición de los planos y en la inversión de colores en la ropa de Will y Hannibal).

Mizumono_Wrath

Las alas del dragón

alas_dragon

Cuando Dolarhyde cae finalmente muerto, el charco de sangre que deja forma las alas de un dragón. Estas alas no son las únicas alas «reales» que aparecen en la escena, el plano en el que Dolarhyde ve arder los negativos en su casa conecta directamente con el plano de «The Great Red Dragon» en el que vemos a Will con unas alas de dragón formadas por los hilos rojos que marcan las trayectorias de las salpicaduras de sangre. Las alas de hilo de Will vaticinaban la metamorfosis de Will, mientras que las de sangre y negativos de Dolarhyde constatan su propia metamorfosis.

dos_dragones

Justo en el episodio anterior, Hannibal dice a Jack que debería preocuparse menos por la ira de la bestia y del dragón y más por la del cordero, porque es mucho más mortal. La amenaza de la transmutación de Will levita sobre él desde el inicio de la serie, pero durante toda esta temporada hay metáforas visuales, subtextos e incluso textos que estaban señalando ese desenlace inequívocamente. Al final, la ira con la que Will mata al dragón es mucho más sanguinaria que la ira con la que el dragón mataba a sus víctimas.

Bedelia

En la última escena de Bedelia hay algo que me desconcierta, en la mesa hay platos para otras tres personas, pero solo dos sillas vacías. ¿Para quién es el tercer plato? ¿Alguien en silla de ruedas? ¿Un guiño a la ausencia de Abigail (Kacey Rohl)?

Mesa_Bedelia

La casa es obviamente la de Bedelia, y la sala parece la misma en la que hacía terapia con Will, pero con otros muebles (las ventanas están en el mismo sitio, la alfombra es la misma, etc.). Todos estos detalles llevan a pensar que la escena tiene lugar meses después de la del acantilado (por cierto, en la última sesión de terapia con Will, el cuadro que hay en la pared es de un acantilado).

Bedelia_Will

Las alas de la mariposa

La pierna cocinada de Bedelia está adornada con unas hojas y unos elementos con forma de alfiler que recuerdan a las alas y las antenas de una mariposa. La mariposa es una imagen que remite siempre a la metamorfosis, en la serie se utiliza en varios momentos para hablar de la posible transformación de Will.

En «Su-zakana», Hannibal dice en referencia a Will: «I can feed the caterpillar, and I can whisper through the chrysalis, but what hatches, follows its own nature» («Yo puedo alimentar a la oruga y susurrar a través de la crisálida, pero lo que nace sigue su propia naturaleza»).

mariposa

En «Secondo», es el propio Will quien se identifica con la metamorfosis de una oruga, creando con el cadaver del prisionero de Chiyoh (Tao Okamoto) un retablo con forma de mariposa/libélula. En «Contorno», Hannibal dice a Bedelia: «Will agonizes about inevitable change» («Will está atormentado por un cambio inevitable»). En esta escena y en la inmediatamente anterior, con Will y Chiyoh, se habla de caracoles y libélulas: el caracol que da la vuelta al mundo en el vientre de la bestia porque sobrevive a su digestión (Bedelia), la larva de la libélula que come caracoles para impulsar su transformación (Will).

Érase una vez…

Al comienzo de esta última temporada, en «Antipasto», hay una cena similar a la de Bedelia, pero con Abel Gideon (Eddie Izzard) —el propietario de la otra pierna amputada y cocinada de la serie— y Hannibal. En esa escena, Gideon afirma que lo que realmente desea Hannibal es comérselo en compañía de Will. Creo que no es mucho suponer que las dos sillas vacías de la mesa de Bedelia son para Hannibal y Will, así que la escena final de la temporada cierra un círculo.

En esas conversaciones entre Hannibal y Gideon, este último hace un metacomentario en el que se refiere a la serie como un «cuento de hadas». La idea del cuento de hadas pasa a boca de Hannibal con un «Once upon a time…» («Érase una vez…») que abre el arco argumental de Florencia. Los cuentos de hadas —algunos de ellos citados directa o indirectamente durante esta temporada, como Barbazul y El enano saltarín)— siempre empiezan con esa frase clásica y terminan con otra frase igual de clásica, así que esta temporada solo podía terminar de una manera, matando al dragón y con un «fueron felices y comieron perdices piernas»..

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